Una semana después, llega la crónica perezosa del concierto de Macy Gray.
Y la primera visita a la Sala Bikini. Qué bien camuflada, nadie diría que aquello es una puerta hasta que se abre como una nave espacial (no hice foto y no he encontrado ninguna, a la próxima...).
Para empezar, salió a cantar Honey Larochelle, muy simpática, pero ni idea de quien era, y al irnos estaba a la puerta repartiendo tarjetas suyas, un detalle muy curioso, jeje.
Y por fin, Macy Gray, contenta, cantaba, se sentaba, salía, volvía, se cambió cuatro veces, una voz muy especial. Y espectacular también, su acompañante en las voces, Maiya Sikes, que es un apoyo esencia, anima y no para, baila, canta y contagia esa animación.
Aunque vimos el concierto algo lejos, hay quien lo vio peor, y se lo pasó igual de bien, jeje, aquí.
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