06 junio 2009

Una tela, unos nudos, un sarnacho.

Hoy va dedicado a dos personas que conozco, chica y chico, que no se conocen entre sí, pero que comparten una pasión: Japón.

La pista me la dió ella, cuando me enseñó como había envuelto una botella de vino y un zumo para regalar en una visita.

Este tipo de envoltorio-bolsa se llama furoshiki.

Quizá para empezar, esta forma puede ser algo complicada, pero investigando un poco he encontrado algunas más sencillas.



















Quedaría algo así, dependiendo del tamaño del pañuelo se puede usar para cosas grandes o para trastitos (por ejemplo, podeis usar un mantel y hacer un pic-nic)...


Y para llevar ese libro que te lees en cualquier sitio y no quieres que se estropee, esta es una buena solución...














Y si seguís algún blog de la zona encontrareis más ejemplos, como en el de Kirai.

¡Buen fin de semana!

3 comentarios:

  1. Domo arigato gozaimasu!!

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  2. Ostras, sarnacho!! quina paraula més xula!!

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  3. Los japonese dominan el arte de doblar y envolver, realzan los envoltorios hasta convertirlos en arte, son geniales.

    Bss

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