Antes de volver hicimos una indispensable compra de vinos franceses, y como yo no domino nada del tema sólo me fijé en los colores.
De vuelta en Figueres, y mientras cenábamos, empezaba a cantar Lídia Pujol en la plaça de Josep Pla, la oímos de lejos. Pero me aseguré las primeras filas para ver a Èlena que, aunque no estaban en el mejor escenario (tocaron en la plaça de l'Església, pequeña, inclinada, con árboles por medio...), resolvió la actuación con sus particulares adornos para los micrófonos, guirnaldas, confeti...
Las canciones que más me gustaron fueron Dos (mi favorita), a la que daba un toque muy "marchoso" la colaboración de Los vientos del panorama, y otra, que reconozco que no conocía, muy tierna, titulada Qualsevol nit pot sortir el sol.
Escuchamos a Mazoni, mientras visitábamos el Museo Dalí, que en agosto permitía visitas nocturnas.
Al salir fue imposible ver a Sidonie, que tocaban en la dichosa plaça de l'Església. Así que con un par de canciones del tribut a Sau nos despedimos del Festival.
Por último, el domingo, ya de vuelta (dando un pequeño rodeo, jeje), aún nos acercamos a Cadaqués a dar un último paseo por los paisajes de Dalí.
E "intuir" la importancia que tiene para la zona el Parque Natural del Cap de Creus.
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